Primero asaltaron el cine y ahora es el turno de los videojuegos: la llegada de las 3D a las videoconsolas parece ser inminente. Mucho se está hablando de lo que son las dos primeras propuestas para adaptar esa tecnología: la actualización de software de Playstation 3 para soportar las tres dimensiones estereocópicas y 3DS, la nueva portátil de Nintendo. Pese a que aún no está claro que las 3D sean la futura tendencia en los videojuegos, creo que sería interesante plantear qué suponen en este momento estas dos apuestas para la industria.
Las 3D son, ante todo, un problema técnico: requieren gran potencia de procesamiento gráfico. La tecnología más común para crear el efecto 3D consiste en superponer dos planos para crear una imagen estereoscópica que gracias a unas gafas especiales permiten percibir tres dimensiones. Al ser una imagen construida por otras dos, si éstas tienen una resolución de 720p y una tasa de refresco de 40 hz de media, se necesitaría una máquina capaz de soportar justo el doble, en este caso 1440p y 80hz. En teoría, las consolas actuales no pueden llegar a estas resoluciones, sobre todo cuando apenas hay títulos a 1080p o que mantengan 60hz de forma estable.
Primero asaltaron el cine y ahora es el turno de los videojuegos: la llegada de las 3D a las videoconsolas parece ser inminente. Mucho se está hablando de lo que son las dos primeras propuestas para adaptar esa tecnología: la actualización de software de Playstation 3 para soportar las tres dimensiones estereocópicas y 3DS, la nueva portátil de Nintendo. Pese a que aún no está claro que las 3D sean la futura tendencia en los videojuegos, creo que sería interesante plantear qué suponen en este momento estas dos apuestas para la industria.
Las 3D son, ante todo, un problema técnico: requieren gran potencia de procesamiento gráfico. La tecnología más común para crear el efecto 3D consiste en superponer dos planos para crear una imagen estereoscópica que gracias a unas gafas especiales permiten percibir tres dimensiones. Al ser una imagen construida por otras dos, si éstas tienen una resolución de 720p y una tasa de refresco de 40 hz de media, se necesitaría una máquina capaz de soportar justo el doble, en este caso 1440p y 80hz. En teoría, las consolas actuales no pueden llegar a estas resoluciones, sobre todo cuando apenas hay títulos a 1080p o que mantengan 60hz de forma estable.
